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Clinica March Marbella

Cirugía estética radical: alcanzando el sueño imposible

No son pocos los casos de personas que se someten a incontables operaciones de cirugía estética en busca de un cambio radical de imagen, en algunos casos, aspirando a un ideal de belleza ajeno al propio. Las obsesiones de ‘quiero ser como’ o ‘quiero parecerme a’ llevan a la gente a entrar en una espiral de operaciones y tratamientos de los que llegan a engancharse. Y que rara vez obtiene los resultados deseados.

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Británico se opera para parecerse a David Beckham

Como es el caso del británico de 19 años que invirtió 23.000 euros en operaciones estéticas para parecerse a David Beckham o el argentino que aspiraba a convertirse en el gemelo de Ricky Martin. Más recientemente, se ha viralizado la imagen de la joven iraní que se sometió a más de 50 operaciones en un año para parecerse a Angelina Jolie. Pero tras las reacciones en las redes en torno a sus fotos, donde los usuarios la llegan a comparar con ‘la novia cadáver’ de Tim Burton, la joven ha aparecido en diversos medios para desmentir el bulo. Sahar Tabar ha declarado haberse sometido a diversas operaciones, entre ellas labios y nariz, pero nunca tuvo el objetivo de parecerse a la actriz. Asegura que las fotos que aparecen en Internet son una explosiva mezcla de ingenio y photoshop.

cirugía estética

Argentino se opera para ser como Ricky Martin

Verdad o no, lo cierto es que no son casos excepcionales en el entorno de la cirugía estética. Es un error común entrar en la consulta de un cirujano estético y empezar a pedir partes del cuerpo cual improvisado descuartizador: quiero los pechos de Sofía Vergara, el culo de Jennifer López o  los abdominales de Thor (Chris Hemsworth). Como si los cirujanos tuviesen en la mesita de su despacho un catálogo secreto con las partes más deseadas de los famosos. Los labios de Jolie, las cejas de Cara Delevingne, los pómulos de Natali Portman. Un sinfín de deseos, en muchos casos, no solo imposibles sino desafortunados.

O si no que se lo digan a la brasileña de 24 años que quería parecerse a Kim Kardashian y se gastó hasta 180 mil dólares en cirugías. Lo más triste de esta historia es que la chica comenzó sus operaciones a los diecisiete, para tratar de superar el bullying y mejorar su autoestima. Pero no solo a cantantes y actrices aspiran estas personas. Una texana de 42 años se gastó cincuenta mil dólares en ser como Melania Trump, y esto ya es rizar el rizo de la desesperación.

Cualquier buen cirujano estético tratará de arrancar esas expectativas fantásticas para acercar a sus pacientes a la realidad. Una operación estética no debería tomarse a la ligera. Por muchas ‘vueltas’ que le hayamos dado, por mucho que creamos querer cambiar algo radical en nuestro cuerpo, los resultados finales pueden convertirse en nuestra peor pesadilla, si no se atienden a los consejos y asesoramiento de los expertos.

Los cirujanos estéticos tienen una larga trayectoria de desempeño en sus respectivas carreras, y ellos sabrán cómo de realistas son tus expectativas de cambio. Por supuesto, su trabajo no es ‘convertirte en otra persona’ mediante la cirugía estética sino aplicar las intervenciones estéticas necesarias para resaltar tu propia belleza. Ya sea una remodelación de nariz, un aumento de pechos o una liposucción para conseguir cintura de avispa, lo cierto es que existen límites que no se deben traspasar. Bien por la salud del paciente, bien por respetar la estética del cuerpo de cada uno.

Por eso, desde Clínica March, aconsejamos asistir a la consulta del cirujano con la mente abierta y la disposición a entender que hay cambios plausibles y cambios imposibles. Imposibles, no porque no puedan hacerse, sino porque la base de la cirugía es modelar y perfeccionar la belleza propia, no convertir a las personas en clones de sus ídolos.

Si estás a disgusto con alguna parte de tu cuerpo y sientes que tu autoestima se ve lastrada por ello, olvídate de buscar famosos y famosas en los que ‘transformarte’ y acude a una clínica estética de confianza donde te asesorarán con franqueza sobre lo que se puede mejorar, lo que se debe mejorar y lo que no.

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